Jerarquía de pistas: rostros, objetos, atmósfera
Primero hablan los ojos: miedo, culpa, desafío. Luego, un objeto-faro concentra la intriga, desde una cámara doméstica hasta una muñeca rota. Finalmente, la atmósfera, con brumas o fluorescencias, sella el pacto emocional. Esta jerarquía, pulida en España por décadas de artesanía, enseñó a mirar por capas, a priorizar signos y a esperar el tipo de estremecimiento adecuado, antes incluso de leer una sinopsis mínima o ver un tráiler.